La moxibustión: una práctica china relacionada con la acupuntura

La moxibustión es una práctica de la medicina china, muy vinculada a la acupuntura, que consiste en la aplicación sobre la piel -directamente con contacto físico o indirectamente por proximidad- de una fuente de calor causada por la combustión de una planta llamada moxa, la cual genera un olor muy característico.

La moxa en realidad está formada por hojas de artemisa (Artemisia vulgaris) secas y trituradas. Cuanto más triturada es la moxa más adecuada resulta para ser aplicada sobre la piel, especialmente si está formada por la parte más vellosa de la hoja de artemisa. Por el contrario, si la moxa está compuesta por el sector inferior de la hoja y de partes del cuerpo resulta más indicada para la aplicación indirecta.

La moxibustión se lleva a cabo en puntos de acupuntura (de ahí la relación directa existente con esta disciplina), introduciendo un intenso calor en los canales energéticos del cuerpo, con el fin de regular o restablecer el flujo de chi (energía vital) del organismo.

Los métodos de aplicación son diversos, en función de cómo se realiza la práctica, de manera directa o indirecta.

Existen dos tipos de moxibustión:

La moxibustión directa

Esta técnica consiste en la aplicación de dos pequeños cilindros o conos de moxa encendidos sobre la piel. En primer lugar se coloca uno de los cilindros, en un punto de acupuntura determinado; cuando la piel empieza a enrojecer, se retira y se coloca el segundo. Se trata de una práctica habitual en Oriente que es prácticamente ausente en Occidente, debido a los “efectos secundarios” que provoca: al quemarse el cilindro directamente sobre la piel, produce una ampolla muy persistente en el tiempo que debe ser limpiada y desinfectada a diario. Según la tradición oriental, la aparición de la ampolla sería necesaria para que se produzca la sanación, pero los especialistas occidentales consideran que la técnica es igualmente eficaz sin la necesidad de producir quemaduras.

La moxibustión indirecta

En esta práctica se quema la moxa a una cierta distancia de la piel, de modo que el calor llega perfectamente al punto de aplicación sin necesidad de provocar herida alguna. En ocasiones se utilizan determinadas sustancias sobre la piel que impiden el contacto directo con la moxa encendida, como la sal (habitualmente colocada sobre el ombligo), un diente de ajo perforado o una rodaja de jengibre.

Sin embargo, es mucho más habitual el uso de los puros o varas, los cuales se encienden por uno de sus extremos y se sostienen manualmente a escasa distancia de la piel durante unos minutos, cuidando de no dañar la piel, en lentos movimientos circulares y alejándolos o acercándolos suavemente de manera alternada.

caja de moxa

Si se desea aplicar la moxa sobre una superficie más amplia de la piel, se puede utilizar la caja de moxa, ideal para tratamientos que sobrepasan el mero punto de acupuntura, como dolores lumbares, de rodilla, etc.

Finalmente, señalaremos la existencia de moxa en agujas, cuando se coloca la moxa en combustión en la parte superior de una aguja de acupuntura. De este modo, el calor, además de llegar a la piel a través del aire, entra directamente en el punto tratado por la vía del metal de la aguja. Este método es conocido como aguja calentada.

Según sostienen Huard y Wong (Pierre Huard, Ming Wong, La Medicina china, Madrid, 1968, pp. 219-220), mediante la moxibustión pueden tratarse numerosas enfermedades: dermatosis, forunculosis axilodorsales, tumefacciones abdominales de origen intestinal, anuria, cólera, algias precordiales, odontalgias graves, pesadillas, insomnio, delirio, reanimación de ahogados y estrangulados, distocias, epistaxis, anginas, hernias estranguladas, mordeduras de serpientes y de perros, rabia, tuberculosis pulmonar, esplenomegalia bilharziásica y convulsiones.

Es recomendable aplicar la moxa en personas muy debilitadas o en vacío (según la terminología de la medicina china), y en este caso no utilizar agujas.

Recientemente se está aplicando en mujeres embarazadas durante el tercer mes de gestación, en los casos en los que el feto no está colocado de cabeza, con el fin de que se coloquen adecuadamente y, de este modo, evitar que deba realizarse la cesárea.

Por otro lado, también existen casos en los cuales no resulta conveniente realizar la moxibustión: cuando el/la paciente tiene fiebre, para no añadir calor al cuerpo; cerca de la boca, ojos, oídos o membranas mucosas; en pacientes con problemas cardíacos, o sobre pieles ulceradas.

Para finalizar, incluimos un video que nos muestra cómo se debe aplicar la moxibustión: