Qué es la dieta alcalina: razones para seguirla

La dieta es una de las máximas preocupaciones, en lo que respecta a la salud y el bienestar, de millones de personas. A menudo oímos hablar de tal dieta, o tal otra (a menudo acompañada por el nombre de su creador o creadora) y los efectos “milagrosos” que puede comportar para nuestro organismo.

Sin embargo, basta con visitar las webs oficiales de estas dietas para cerciorarse de que tras muchas de éstas se encuentran intereses comerciales, a veces muy evidentes (con la correspondiente oferta de venta de libros, productos dietéticos específicos, etc.).

Ahora bien, estas dietas tienden a obviar un hecho indiscutible: cada persona es un mundo, y lo que funciona para uno no tiene que funcionar necesariamente para otro.

De modo que las dietas deben ser realizadas a medida, a cargo de un profesional que tenga un conocimiento lo más preciso posible sobre las especifidades de la persona que va a recibir el tratamiento.

No obstante, existen algunas líneas de carácter más general, sostenidas con criterios eminentemente científicos, que nos proporcionan unas pautas muy útiles a seguir, aptas para todo el mundo. Y aquí es donde entra en juego la dieta alcalinizante.

La importancia del pH de nuestro cuerpo

El pH es una forma química de representación de la acidez o alcalinidad de una sustancia, general de una solución acuosa. Se trata de determinar si existe proporcionalidad entre los iones de hidrógeno, los iones H+ por un lado, y los iones OH- por el otro. Cuando predominan los primeros nos encontramos con una solución básica. Cuando predominan los segundos se trata de una solución ácida. En caso de igualdad, será una solución neutra.

El pH se mide en una escala del 0 al 14, correspondiendo el 0 a la máxima acidez y el 14 a la base más elevada. Por consiguiente, el 7 corresponde a una solución neutra.

Teniendo en cuenta que cerca de un 75 por ciento de nuestro cuerpo está formado por agua, resulta evidente que el pH del agua será muy importante para las funciones de los órganos vitales. De hecho, el valor del pH del cuerpo determina el estado de cada uno de los órganos y, por consiguiente, del estado de cada una de las funciones de nuestro cuerpo.

De este modo, se puede afirmar que el pH del organismo está directamente relacionado con la salud y el bienestar de la persona.

Un desequilibrio en el pH no es necesariamente indicador de la existencia de una enfermedad, pero en todo caso supone un entorno propicio para la aparición de ésta. Se ha llegado a demostrar científicamente que los desequilibrios en la salud se generan en un ambiente ácido, es decir, con valores comprendidos entre 6,9 y 0.

El equilibrio ideal del organismo se encuentra entre el pH neutro y el ligeramente alcalino, entre 7,35 y 7,45

 

es decir, ligeramente alcalino

¿En qué consiste la dieta alcalina?

Los alimentos pueden separarse entre aquellos que son ácidos y los alcalinos. Lógicamente, la ingesta de estos alimentos incidirá de manera significativa en el pH de nuestro cuerpo.

Alimentos acidificantes más usuales

  • Harinas
  • Azúcares
  • Carnes
  • Pescado
  • Mantequilla
  • Margarina
  • Cacahuetes
  • Pistachos
  • Leche
  • Queso
  • Pan
  • Galletas
  • Salsa de tomate
  • Mayonesa
  • Mostaza
  • Vinagre

Alimentos alcalinizantes más usuales:

  • Verduras
  • Frutas
  • Lentejas
  • Almendras
  • Avellanas
  • Pasas
  • Nueces
  • Aceite de oliva
  • Té e infusiones
  • Diversas especias (gengibre, canela, curry, perejil, hierbas aromáticas)
  • Vinagre de manzana
  • Agua
  • Sal
  • Miel

La dieta alcalina consiste en priorizar, en nuestros hábitos alimenticios, los alimentos alcalinizantes, sin que ello signifique un abandono riguroso y dogmático de los productos acidificantes. La fruta y la verdura debe ser el elemento central de nuestra alimentación, y deben evitarse, en la medida de lo posible, los productos industriales y los alimentos precocinados.

Cómo iniciar una dieta alcalina

Si estamos habituados a una dieta “moderna”, es decir, que incluya una gran cantidad de alimentos acidificantes, se aconseja realizar la transición a la dieta alcalina de una manera gradual.

Aquí presentamos las propuestas para iniciar, y después consolidar, la dieta alcalina.

  • Eliminación de la dieta de un producto ácido cada semana
  • “Abrazar” la ensalada, incluyéndola, siempre que sea posible, como acompañamiento. Se aconseja incluirla, aunque sea en pequeñas proporciones, en todas las comidas.
  • No abandonar los alimentos ácidos, que deben guardar una proporción aproximada del 20 % dentro de nuestra dieta.
  • Realizar de manera paulatina intercambios/sustituciones de alimentos por otros más alcalinos. Por ejemplo, sustituir la pasta blanca por la pasta integral, el arroz blanco por el integral o la quinoa, el aceite de cocina por el aceite de coco o el de oliva extra virgen, la carne por el pescado.
  • Potenciar el limón y el aceite de oliva como aderezos.
  • Disminuir la proporción, dentro de los platos, de los elementos acidificantes.
  • Potenciar el sabor mediante hierbas y especias, como la albahaca, el romero, el tomillo, el cilantro, la salvia, el pimentón, el comino, el jengibre y la cúrcuma.
  • En la compra, seleccionar productos lo más naturales posibles, no industrializados, e intentar evitar aquellos que contienen todo tipo de aditivos, entre los cuales conservantes y colorantes. A pesar de ser legales, muchos de estos aditivos pueden entrañar peligro para la salud.
  • Alcalinizar los alimentos: existe un método ideado por el doctor Samuel Sack basado en el caldo de repollo o col: este caldo se obtiene hirviendo una hoja de col (blanca o verde claro) en un litro de agua, teniendo en cuenta que el recipiente no puede ser de aluminio. También puede sustituirse con agua bicarbonatada. El caldo resultante se puede aplicar a diversidad de alimentos ácidos, con efectos alcalinizantes. Por ejemplo:
    • Infusiones: usar el caldo en lugar de agua.
    • Leche: hervirla 15 minutos con una hoja de col blanca.
    • Quesos duros: remojar las tajas durante 6 horas en el caldo.
    • Semillas: remojar (sin cáscara) durante 6 horas en el caldo.
    • Legumbres: remojar durante 6 horas en el caldo antes de cocinarlas.
    • Cereales y pastas: hervir en el caldo.
    • Huevos: remojar la cáscara en el caldo durante una hora.
    • Etc.

alimentos alcalinos

Razones para seguir una dieta alcalina

La dieta alcalina puede ayudar a tratar enfermedades, pero es, ante todo, un gran método de prevención.

  • Incide positivamente en las inflamaciones
  • Previene la artritis
  • Previene las migrañas
  • Previene las piedras del riñón
  • Disminuye el riesgo de infecciones
  • Regula el nivel de calcio en la sangre
  • Regula el sistema cardiovascular
  • Mejora el sistema óseo
  • Mejora el sistema muscular
  • Alivia la ansiedad y la irritabilidad

 ¿Y qué opinan los científicos?

Si acudimos a la wikipedia y consultamos la entrada “dieta alcalina” constataremos que rezuma un notable escepticismo al respecto. Sin embargo, existen otras visiones desde la ciencia tan interesantes como la que presentamos en el siguiente video:

https://www.youtube.com/watch?v=IMNbLqqMJ60